27 may. 2012

La casa de la Pradera

 Cortaría la leña, limpiaría el salón. Todo listo para cuando llegaran los señores de la casa. Siempre avisaban con poco tiempo. Por eso siempre estaba todo al día y había poco que hacer.




 Durante la visita de los dueños, tenía libertad para permanecer en su cuarto o ir a la ciudad. Pero ella siempre regresaba a su verdadero hogar: flores, olores, colores…
Su pradera.



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