8 jun. 2012

El Banquete



 Esta vez llegó tarde. Los camiones que recogían los cubos de la parte trasera del supermercado ya habían pasado. Por un lado era un respiro. No tendría que sonrojarse delante de otros que como ella rebuscaban entre las sobras algo digno que llevar a casa. Pero por otro, ¿cómo resolver la comida de ese día? ... Tendría que recurrir a lo que la Tierra quisiera darle. La Naturaleza, caprichosa, que un día te da miseria, hambre, desolación y al siguiente alegría, cosecha, celebración. Aveces hay que esperar, y otras basta con buscar...



Esta entrada está dedicada a los que cada día acuden sin más remedio a buscar comida en los contenedores de los supermercados. Y que no tienen el privilegio de vivir en una casa con huertecito de estos que ahora están tan de moda.
Y a los que no ven mucho internet porque no sólo sus padres no tienen dinero para pagárselo (que por   supuesto) sino que ni siquiera tienen ordenador.
Con todo mi amor.

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